Mantel de hilo, tintineo mortecino de copas sobre la mesa, vinos que se decantan con la ceremonia que pide el momento. De fondo, conversaciones y alguna risa nos permiten disfrutar del momento en un marco tranquilo y acogedor.
Atrás en el tiempo han quedado aquellos cenas frugales de la economía de subsistencia de un país que supo hacer de la necesidad virtud, y que ha hecho de los productos de la matanza y de las verduras de montaña todo un arte.
Las bordas, edificaciones tradicionales hechas de piedra y madera, han pasado de secar tabaco o guardar el rebaño las frías noches de invierno, a convertirse en refugios exclusivos para gourmets y “connaisseurs” llegados de todo el mundo. Estas pequeñas joyas de la arquitectura tradicional andorrana se pueden encontrar en la cartera de Andorra Sotheby ‘s International Realty, para que los amantes de estos pequeños rincones de montaña puedan tener un espacio propio y exclusivo. Leer más




