Arte viviente con el promotor Eduardo Costantini

La edición de primavera de 2015 de la revista ONE Life (Miami) ofrece tendencias mundiales, cultura y diseño, la premiada publicación sobre estilo de vida exclusivo de ONE Sotheby’s International Realty. Hoy, en nuestro blog publicamos un contenido preferente disponible en esta exclusiva publicación.

La primera edición tratará sobre el promotor inmobiliario Eduardo Costantini, que sabe que no es el dinero, sino el arte, lo que hace que el mundo gire. Este es el espíritu que guía sus nuevas residencias de lujo en Miami.

Para Eduardo Costantini, de 68 años de edad y fundador de Consultatio Real Estate y del museo de arte contemporáneo MALBA en Argentina, tanto en la vida como en los negocios, todo empieza con el arte. Por ejemplo la zona de exposición dedicada a las obras de arte de lujo de su nuevo proyecto —Oceana Bal Harbour de Miami— está adornada con obras de arte seleccionadas personalmente por Costantini, con trabajos de Lucio Fontana, Wifredo Lam y Pablo Fonseca.

En una tarde atareada, los agentes de ventas trabajan en el entorno balsámico que ofrecen obras de arte tan inspiradas, pero Costantini piensa a largo plazo. «Para mí, el arte es una constante, lo siento en la sangre», explica Costantini. «Llevo 40 años coleccionando. El arte da energía a nuestros edificios. No es únicamente una herramienta de marketing y no buscamos el éxito a corto plazo. Tenemos un equipo de conservadores, como un museo; el arte está integrado en el diseño de nuestros proyectos.»

Cuando el célebre promotor argentino se implicó en su primer trabajo en Estados Unidos —el Oceana Key Biscayne de 142 viviendas— no tardó en infundir arte en el edificio. «Incluimos dos murales especialmente encargados a la artista brasileña Beatriz Milhazes», dice Costantini, que también prestó una de sus obras para la exposición de Milhazes en el Perez Art Museum de Miami, su primera exposición en solitario en Estados Unidos. «Personalmente, disfruto de verdad con la concepción del proyecto, meditando sobre la interacción entre arte y diseño. Cuando el arte y la arquitectura son buenos, cambian a la gente, la elevan; este es el efecto que buscas crear como promotor.»

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Eduardo Constantini

Oceana Bal Harbour, de 240 viviendas, es mayor y consta de un programa artístico aún más ambicioso. «Oceana Bal Harbour dispondrá de más de 10 obras de arte de calidad museística en las áreas públicas, además de dos esculturas de Jeff Koons», explica Costantini, señalando que todo el arte será «propiedad de los residentes de Oceana Bal Harbour.»

«Koons es un artista verdaderamente internacional y resulta atractivo para los propietarios de una residencia en Oceana, puesto que ellos mismos suelen ser coleccionistas de arte», explica.

El mismo Costantini ha sido un coleccionista toda su vida. En 2001, su amor por el arte trascendió a un nuevo nivel cuando donó toda su colección —unas 200 obras— y fundó el MALBA, un museo de arte contemporáneo en Argentina que ahora alberga más de 500 obras.

Costantini —que controla una cartera inmobiliaria valorada en más de 3.000 millones de dólares— es de origen humilde. Creció con 13 hermanos y hermanas en una ciudad de las afueras de Buenos Aires. A los 28 años, consiguió ahorrar suficiente dinero para estudiar un máster de economía cuantitativa en la Universidad de East Anglia, en Inglaterra, y lo obtuvo en 1975.

Después de volver a Argentina, trabajó en el sector bancario durante un tiempo antes de entrar en el negocio inmobiliario. Desde entonces, ha liderado algunos de los mayores proyectos de su país —como la urbanización de Nordelta, la «ciudad dentro de la ciudad» en Buenos Aires, una comunidad planificada con unos 30.000 residentes y varios barrios, escuelas, un centro médico, centros comerciales, cines, bancos, restaurantes, clubes deportivos y hoteles de cinco estrellas— así como múltiples proyectos en Uruguay. Por el momento, está trabajando en otra comunidad planificada en Argentina, Puertos del Lago.

En cuanto a Oceana Bal Harbour, Costantini trabajó con algunos de los principales diseñadores a nivel mundial. «Nuestros propietarios de residencia son ciudadanos del mundo y hemos reunido a un equipo internacional para Oceana Bal Harbour», explica. «Piero Lissoni es nuestro interiorista y Enzo Enea ha creado el diseño del paisaje. Bernardo Fort-Brescia, de Arquitectonica, ha realizado el edificio en sí. Miami se ha convertido en una ciudad global y el equipo de Oceana es perfecto para un proyecto con ambiciones globales.»

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Aparte de servir como un escaparate ideal para el arte contemporáneo, Oceana Bal Harbour, situado detrás de la avenida Collins, es una estructura reflexiva en todos los aspectos: el garaje es subterráneo que embellece y enfría la propiedad y todo el proyecto está certificado por LEED. El edificio de 28 pisos se desarrolla en paralelo al océano y a la Bahía de Biscayne y está situado en un lote de 5,5 hectáreas con 400 pies frente de playa. El corredor central del edificio, que conecta el océano y la bahía, se encuentra a 50 pies de ancho y 60 pies de altura. Además de la apertura de la propiedad y la creación de un espacio sostenible y de reunión, el corredor sirve como escenario para una escultura de Koons, que se podrá ver desde la avenida Collins.

Plutón y Proserpina -una de las dos piezas de Jeff Koons para las que Costantini reservó    $ 14 millones- se mostrará en el pasillo techado reflejándose en la piscina. Antes de que aterrice en su hogar permanente, la escultura más grande hasta el momento, está viajando por el mundo como parte de “Jeff Koons: A Retrospective”. Pieza central de la retrospectiva, Plutóno y Proserpina comenzaron su andadura en el Whitney en Nueva York. La escultura se puede visitar actualmente en el Guggenheim de Bilbao, desde el 9 de junio, 2015 hasta el 27 de septiembre, 2015.

En 2016, coincidiendo con la apertura del Oceana Bal Harbour, Plutón y Proserpina se dará a conocer en el condominio, junto con otras esculturas de Koons , tales como Bailarina. (Bailarina estará en exhibición en el MALBA de Costantini, en mayo.)

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Bailarina – Jeff Koons

 

Para Costantini, ofrecer a los residentes la propiedad conjunta de la colección de arte de Oceana Bal Harbour supone un paso lógico en su creencia en el poder unificador del arte contemporáneo. «Dentro de Miami, una ciudad que se está convirtiendo en un centro artístico, nos encontramos en un vecindario, Bal Harbour, en el que el arte es especialmente importante», explica. «La colección de arte de Oceana también establecerá un sentido de comunidad, que constituye un aspecto importante en todos mis proyectos.»

Cuando el arquitecto Bernardo Fort-Brescia se implicó en el proyecto sabía que el arte constituiría un elemento primordial desde el primer momento. «Eduardo quería crear un proyecto hermano para Oceana Key Biscayne, con obras de arte exteriores de importancia», explica Fort-Brescia. De modo que Fort-Brescia diseñó cuidadosamente un espacio donde estas obras pudieran brillar. «Desde el principio, nos propusimos crear una solución de diseño minimalista, volviendo al principio de “menos es más”», explica. «La creación de volúmenes sencillos aporta claridad conceptual, con lo que preparamos un escenario ideal para las obras exteriores.»

«Las dos torres de suave curvatura están conectadas mediante un puente de cristal», continúa «creando un corredor cubierto de proporciones monumentales. Esta puerta de entrada a gran escala dramatiza la conexión entre tierra y océano. El arco alto y ancho se sitúa en perfecta alineación con un parque lineal interior que conecta la entrada de Oceana con la ensenada para yates Bal Harbour. Los elementos combinados del arco y el parque suponen una declaración de diseño urbano con unas dimensiones rara vez vistas. Naturalmente, la puerta de acceso constituye el lugar idóneo para Jeff Koons.»

Para exhibir el arte y la arquitectura, Costantini y Fort-Brescia confiaron en Enea Landscape Architecture. La empresa con sede en Suiza —que también trabaja en edificios de Miami diseñados por OMA, Zaha Hadid y Enrique Norten— supuso la elección perfecta para Oceana según Fort-Brescia: «Enzo [Enea] comprendió la idea de pureza geométrica y la tradujo en el paisaje. El planteamiento minimalista se observa en los sencillos tramos de césped y la planificación de las áreas verdes, espacios que dan la bienvenida al arte en Oceana.» Sin lugar a dudas, Enea entiende la visión de Costantini. «Oceana se diseñó para celebrar el arte y es preciso organizar todos los elementos —todos los colores y texturas del jardín— para lograr el escenario de las esculturas de Koons», explica el diseñador.

Para Costantini, la importancia del arte en Oceana constituye un reflejo del lugar de Miami en el mundo, tanto en el reino del arte contemporáneo como en términos de caché internacional.
«Hace poco leí que en 2023 Miami será la tercera ciudad de Occidente en términos de concentración de habitantes con un patrimonio importante», explica. «Estaremos justo detrás de Nueva York y Londres.»

«Hace 25 años que vengo a Miami», añade, «y me compré un piso aquí en 2008. Era una ciudad tan distinta hace 25 años. Entonces no podía imaginarme la ciudad en la que se convertiría. Pero siempre confié en Miami —la ciudad del futuro.»

Para más información, visite: ONE LIFE Primavera 2015

Desde Andorra Sotheby’s International Realty queremos agradecer la amable colaboración de nuestros colegas de ONE SIR.

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